SAPI concedió marcas colectivas a pueblos indígenas del estado Bolívar

El Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI), concedió por primera vez marcas colectivas a pueblos indígenas del estado Bolívar.

En el Boletín número 587 de la Propiedad Industrial, de fecha 11 de octubre del presente año, salió publicada la concesión de dieciséis (16) marcas colectivas, pertenecientes a la Federación de Indígenas del estado Bolívar (FIEB).

Desde el año 2008, éstos grupos étnicos, conformados principalmente por los Pemones, iniciaron el proceso de registro de su marca colectiva y, a través de esta nueva directiva, liderada por el licenciado Alberto Rey, el SAPI concedió finalmente las marcas colectivas a nuestro pueblo originario.

La creación de la Marca Colectiva FIEB responde a la necesidad de proporcionarles un instrumento de identidad que muestre su vínculo material y espiritual con la tierra, el ambiente y el contexto cultural en el que han convivido desde tiempos ancestrales, diferenciándose del resto de los pueblos indígenas del país, en relación a la elaboración de productos y la prestación de servicios de acuerdo con sus propias costumbres, cultura y tradiciones.

Entre sus actividades principales se encuentran: La fabricación y comercialización de productos artesanales, como figuras talladas en madera, cestería, entre otros; así como también brindar servicios de hospedaje en distintas posadas en algunos municipios del estado Bolívar.

A propósito de conmemorarse el mes de la Resistencia Indígena y de los 526 años de la reivindicación de los pueblos originarios, el SAPI realza este acontecimiento, haciendo énfasis en la protección que se les garantiza a través de la concesión de las marcas colectivas, con el objeto de certificar la autenticidad de los productos y servicios que brindan estos grupos étnicos.

El artículo 103 de la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas, publicada en Gaceta Oficial N° 38.344 del 27-12-2005, refleja la protección y defensa de la propiedad intelectual indígena: El Estado garantiza el derecho de los pueblos y comunidades indígenas de establecer y proteger de acuerdo con sus usos y costumbres, su patrimonio cultural, artístico, espiritual, tecnológico y científico, conocimientos sobre la vida animal y vegetal, los diseños, procedimientos tradicionales y, en general, todos los conocimientos ancestrales y tradicionales asociados a los recursos genéticos y a la biodiversidad.