Venezuela celebra este primero de octubre, Día Nacional del Cacao y el Día Internacional del Café, la tradición de la riqueza excepcional de sus tierras a través del reconocimiento oficial de sus productos más emblemáticos con las Denominaciones de Origen Controladas (DOC) y las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) otorgadas por el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular de Industrias y Comercio Nacional.
La Nación Bolivariana hoy cuenta con una (1) DOC del Cacao de Chuao, estado Aragua, un tesoro mundial que abrió el camino a la valorización de nuestra genética cacaotera. Asimismo, suma cinco (5) IGP de cacao: Carenero, Miranda; Caripito, Monagas; Choroní, Aragua; Patanemo, Carabobo, y Barinas, Barinas, productos que cautivan los sentidos gracias a sus notas a chocolates finos, frutos secos, maderas y especias, cultivados bajo sistemas de sombra natural con frutales y forestales que enriquecen los suelos y definen su identidad organoléptica.
Paralelamente, el organismo encargado de la Propiedad Intelectual en el país ha entregado, a la fecha, cuatro IGP a los cafés cosechados en diversas regiones del territorio nacional: de Boconó, Trujillo; de Mérida; Miranda y Lara. Estos signos distintivos legitiman la calidad, reputación y zona geográfica de origen del país; protege sus métodos de producción ancestral y el esfuerzo de los productores que coadyuvan al desarrollo agroindustrial de la nación, al tiempo que abren las puertas al mercado internacional.
En este mismo contexto, la tradición cafetalera venezolana brilla con luz propia en las alturas andinas y centrooccidentales, donde se moldean granos de una taza limpia, equilibrada y aromática, con perfiles sensoriales que van desde frutas cítricas y frutos rojos hasta intensos matices de chocolate oscuro y papelón.
Es de señalar, que detrás de cada DOC e IGP está el compromiso y dedicación de asociaciones, comunidades, gobernaciones y organismos técnicos que trabajan junto al Gobierno venezolano, liderado por la presidenta de la República, Delcy Rodríguez, en aras de garantizar el cumplimiento de los rigurosos estándares fisicoquímicos y organolépticos, preservando los perfiles únicos que otorgan los suelos, la humedad, la altura y la brisa marina de cada zona geográfica delimitada.
El SAPI intensifica sus programas de formación, visitas técnicas y entrega de certificaciones a productos venezolanos para apuntalar la economía local, fomentar el turismo rural y posicionar a Venezuela en los mercados del mundo. Cada barra de chocolate, cada taza de café y cada producto protegido es una muestra de nuestra identidad, un homenaje al trabajo de la mano de obra venezolana y una ventana abierta hacia la innovación agrícola con arraigo histórico.